Hoy hemos volado a Banjarmasin.
Aqui parece que los aviones son como autobuses porque hemos hecho una pequeña parada en un pueblo para recoger viajeros y luego hemos seguido.
Banjarmasin es una ciudad de la isla de Borneo de casas bajas y con cientos de chavolas pegadas al río con mucha vida. El 90% son musulmanes y puedes elegir religión pero no puedes ser ateo. Tampoco se pueden casar personas de distintas religiones.
La conducción aqui es peligrosa, hay millones de motos que se mueven como mosquitos, se usan masivamente aparte porque es mas barato, porque casi no tienen transporte público. Algunos conducen en chanclas, hemos llegado a ver a una familia en la misma moto, padre, madre y 2 niños, uno sin casco.
Un guia nos ha llevado de ruta en una canoa con motor por el rio y los canales. El agua estaba bastante sucia y los niños que se bañaban en el nos saludaban, debe ser que no estan acostumbrados a ver extranjeros, asi que tuvimos que saludar a un monton de gente, incluida la gente mayor.
La gente limpiaba la ropa, se limpiaba en ella, tambien se lavaban los dientes, eso ya daba asco pero cuando vi a una señora mayor que parecia que bebía ya me dieron arcadas.
Hicimos una parada en una zona donde fabricaban los barcos artesanalmente, todos muy alegres y amigables pero nos miraban tanto que daba un poquito de miedo.
Tambien habia señoras mayores que hacían una pasta comestible para dar sabor a las comidas con restos de conchas.
Todo ello con medidas de higiene y seguridad nulas.
Nos tenia una sorpresa y nos llevo a unas de las casas al lado del río donde nos habian preparado una tarta de platano frito muuuy rica. Tambien nos dieron te, estaba rico pero lo que pasa es que estaba caliente y hacia mucho calor ...
Por la mañana nos levantamos a las 4:30 para ir al mercado flotante donde las señoras venden frutas en las canoas